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Saquara

Saquara


La necrópolis de Saquara, con sus ocho kilómetros de superfi­cie, es la más extensa de todo Egipto. Es también la más importante desde el punto de vista histórico, pues allí están representadas todas las princi­pales dinastías, desde la primera hasta las de las épocas ptole-maica y persa.

El dios Sokar, de que deriva el nombre de la localidad, frecuen­temente representado de color verde y con cabeza de gavilán, era el patrono de la necrópolis. En el centro de la necrópolis levantábase el conjunto funera­rio de Zoser, fundador de la III dinastía, con su gran pirámide de gradas dominando la ciudadela, alrededor de la cual esta­ban agrupadas otras pirámides y mastabas, representativas de las diversas épocas. Para bien entender la importancia y la ori­ginalidad de esta pirámide de gradas, hay que hablar primero de la mastaba, palabra que en idioma arábico significa "ban­co".


NECROPOLIS DE SAQUARA


La mastaba era la sepultura de los nobles y de los dignatarios de corte. Era un rectángulo con paredes ligeramente inclinadas. Zoser fue el primer soberano que confió a un arquitecto la construcción de un monumento funerario grandioso. Imhotep (cuyo nombre grabado en jero­glíficos ha sido hallado en la base de una estatua de Zoser) fue pues el primer arquitecto de la historia y su obra genial la primera pirámide funeraria del mundo. Imhotep era también un Gran Sacerdote y un ilustre médico: tan genial que dos mil años más tarde los Griegos lo divinizaron con el nombre de Esculapio. ¿En qué consiste pues la invención de Imhotep? Sencillamente, en que construyó una gran mastaba, a la que sobrepuso una pirámide de cua­tro gradas. Luego apoyó a la cara oeste de la mastaba la pirá­mide definitiva de seis gradas. Algunos siglos más tarde los Sumerios debían perfeccionar este tipo de construcción edifi­cando el zigurat, o torre esca­lonada.


Con sus 62,50 metros de altura, esta pirámide era también originalmente revestida de piedra lisa, de la que no ha quedado rastro alguno hoy día. Al lado de la pirámide pueden verse los restos de la "Casa del Sur", de la que sólo quedan dos colum­nas acanaladas, asombrosa anticipación de las columnas dóricas. Encuadran asimétricamente un pórtico coronado por un magnífico friso transver­sal ornamentado con un motivo de nudos sagrados protectores del futuro (friso de Kherkern).


Al sur de la pirámide de gradas se encuentra la pirámide de Unas, último faraón de la V dinastía. El principal interés de este monumento de pequeñas dimensiones (menos de 60 metros de lado) que ya se caía en ruinas en el año 2000 a. de J.C., es el de conservar una gran parte del Texto de las Pirámides, o sea la primera colección de textos mágicos-religiosos escritos en tiempo del Antiguo Imperio, que aseguraban protección al faraón difunto en el otro mundo. Grabado en jeroglíficos pintados de verde, empieza en el pasillo y luego corre a lo largo de las cuatro paredes de la cámara funeraria.