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La ciudad del cairo

La ciudad del cairo


Egipto fue el primer estado que instituyó un sistema administrativo con una capital como centro políti­co y religioso del mismo. Durante el período predinástico existieron diversas confederaciones con jefes políticos o reyes residentes en una capital. La del Bajo Egipto era Bu-to, en el corazón mismo del Delta del Nilo: emblema del Estado era el áspid sobre la roja corona real. La capital del Alto Egipto era Nek-heb, emplazada entre Asuán y Lu-xor: aquí, el rey llevaba una coro­na blanca con un buitre. El estado del norte adoptó como símbolo el papiro; el del sur, el loto.

tras la unión de los dos reinos ba­jo el cetro de Menes (o Narmer), la ciudad de Menfis se convirtió en la primera capital del Egipto unifica­do. Menfis, en la orilla izquierda del Nilo, se hallaba a unos 22 kiló­metros aguas arriba de El Cairo.


El territorio que los antiguos egip­cios consideraban como el más adecuado para emplazar la capital del estado era el ubicado antes de la ramificación del Nilo: y así, la capital de Egipto fue trasladada, al correr del tiempo, de Ahnasia (al sur de Menfis) a Tebas (Luxor).


La ciudad del cairo en Egipto


Con la llegada de Alejandro Mag­no, que ocupó Egipto el año 332 a. de J.C., la capitalidad fue trasla­dada a Alejandría, la ciudad que el general macedonio fundara al oes­te del Delta. Y cuando en el país se propaga el cristianismo, la sede del patriarca fue puesta entre Alejan­dría y el viejo El Cairo. Alejandría siguió siendo la capital de Egipto durante el período ptolemaico y aún después de la conquista ro­mana.


En el año 639 Amr Ibn El As llegó a Egipto e introdujo el Islam en el país. El hubiera preferido mante­ner como cabeza del estado la ciu­dad de Alejandría, pero el califa Ornar Ibn Al Khatab decidió fun­dar una nueva capital: y así, en 641, se construyó Al-Fostat (cerca de la fortaleza bizantina de Babilo­nia), la primera capital islámica en tierra egipcia.


En 750 los Abasidas destronaron a los Omeyas. Saleh Ibn Alí abandonó entonces Al-Fostat y fundó Al-Askar, al norte de ella. Esta nueva capital militar se fue ensanchando hasta formar con Fostat una única gran ciudad.


En 870 Ahmed Ibn Tulún fundó, en torno a su gigantesca mezquita, la tercera capital islámica, Al-Qatai. También esta ciudad tenía un claro sello militar, con sus altas murallas y el camino de ronda. Muy pronto Al-Qatai habría de formar una sola ciudad, junto con Al-Askar y Fostat.


En 969 inició un nuevo período. El jefe del ejército fatimita, Gobar Al-Sikkilli, fundó la nueva ciudad de Al-Kahira (actual El Cairo), cu­yo nombre significa "La Victorio­sa", ciudad que desde entonces se convirtió en capital de Egipto y centro del Islam.


A partir de la fundación de Fostat, las ciudades se fueron desplazando hacia el septentrión: por lo tanto, Al-Kahira fue construida al norte de las otras tres ciudades ya funda­das por los Árabes.


Tuvo principio así un largo perío­do, durante el cual la ciudad alcanzó dimensiones imperiales. En efecto, esta nueva capital se desa­rrolló velozmente, superando los confines que inicialmente le habían sido impuestos.


La llegada de Salah-el-Din, en 1176, marcó una nueva etapa en la historia de El Cairo. Durante la época ayubita se edificó la ciuda-dela y se empezó a construir una gran muralla para proteger a las ciudades que formaban Al-Kahira. La época de los Mamelucos (de 1250 a 1517) representó para El Cairo un importante período en el campo de la construcción y la ur­banización. Los Otomanos (de 1517 a 1798) prosiguieron con la obra de desarrollo emprendida por los Mamelucos y fomentaron, ade­más, importantes actividades co­merciales. Durante el reinado de Mehemet Alí y sus sucesores, la ciudad conoció un notable desarro­llo.


Después de la revolución de 1952, el relanzamiento económico de los años sesenta dio un nuevo impulso demográfico a la capital. El Cairo es hoy una gran metrópoli que cuenta 12 millones de habitantes, 3 gobernadorades (El Cairo, Gizeh y Qalyobia) y 28 barrios. La densi­dad es de 50.000 habitantes por ki­lómetro cuadrado. Considerada como la más populosa de las ciuda­des africanas, El Cairo es también un importante centro político, cul­tural y económico del Oriente Me­dio.